10 mayo 2009

piedras y guisantes

Euforia. Tormento. Noches en vela. Días inactivos. Sueña despierta delante del ordenador. Se olvida el bolso en el supermercado. Sigue de largo donde debería doblar. Habla en voz alta mientras camina sola. Planea lo que le dirá en un próximo encuentro. Corre riesgos estúpidos. Dice tonterías. Se ríe demasiado. Habla de lo que no debe. Revela secretos. Pasea de madrugada. Algo que dijo él aún le resuena en los oídos. Ve su sonrisa si cierra los ojos. Atesora las entradas de las películas que vieron. ¿Qué pensaría del libro que está leyendo? Un perfume despierta un sinfín de recuerdos. Una canción le provoca sollozos. Llora un promedio de cien lágrimas diarias. Y duerme, calcula, unas cuatro horas por noche. Pierde el apetito, pero a veces asalta la nevera a las seis de la mañana. Cree reconocerlo en la oscuridad de los bares y luego se da cuenta de que se ha equivocado. Escribe su nombre en servilletas sucias, y le tiemblan las manos si descuelga el teléfono. El pulso de la sangre resuena en los oídos. Una llamada podría abrir las puertas del cielo. El grifo de la ducha se queda siempre abierto. Acaricia a los niños en el autobús o a los perros sarnosos que cruzan las aceras. Si camina a su lado, siempre piensa que cae y tiene que recordar como diablos se camina. Se cambia de ropa delante del espejo setenta y siete veces antes de cada cita. Se descubre imitando gestos que le ha copiado. Repitiendo sus frases en las conversaciones. Bebe demasiado. Come chocolate. Deja las llaves puestas en la cerradura. Cuando duerme sola se abraza a la almohada. Sopesa cada instante del tiempo compartido. Se sabe de memoria su talla de jersey. De pantalones, camisas, calcetines y botas. Llama a su casa cuando sabe que no está. Paladea su voz en el contestador. Le obsesiona el color de su ropa interior, y se pone una falda, la primera en un año. Enumera sus fallos para no idealizarlo. Y acaba por pensar que iluminan sus virtudes. Nada setenta largos. No para a descansar. Intenta pensar sólo en las brazadas y el agua. Sale tiritando y no consigue olvidarse. Lee libros de autoayuda que no le gustarían. Con las novelas tristes llora a moco tendido. Habla sola en el metro, o con desconocidos. Se ha pintado de negro las uñas de los pies. Nunca llega a tiempo a una sola cita. Grita como una loca bajo el chorro del agua. Al menor de sus gestos se le congela el pulso. Escribe cartas absurdas que nunca le ha enviado. Redacta tonterías sin pies ni cabeza. Sosprecha que la química no haría nada por ella.


08 mayo 2009

naufragio a la vista

estoy empezando a caer en una espiral peligrosa con los blogs. tirando de un hilo a ver si llego a algún sitio. y para mi desgracia personal, lo hago. o ya me he vuelto loca del todo.
todo esto empaña lo esencial.
que sigue estando ahí.
empapado por lágrimas y ahora nublado por ovillos.
¿y qué puedo hacer?
no me queda otra.
estoy a la deriva.
el farero decidió que no le gustaba el mar y obvió que aun había un barco navegando.



te busco en todas las puertas y todas dan al mar

05 mayo 2009

vuelve

just don't let me live my life this way, without you..

27 abril 2009

tsssss... eh, Sara




se

te

está

cayendo

el

mundo

encima





navegando al interior de mi cabeza
he perdido un remo y no encuentro el timón
y no sé dónde esperar, no sé si esperarte fuera
la lluvia nos mojará y se apagará la hoguera

vuelo hacia el interior de mi cabeza
he perdido un ala y no tengo motor
y no sé si tú estarás o se acabó tu paciencia
la lluvia regresará, paraguas ya no me quedan

ando hacia el interior de mi cabeza
caigo, me levanto y no encuentro el guión
y no sé si volverán los días que eché por tierra
la lluvia los mojará y concialará su vuelta

viajo hacia el interior de mi cabeza
he llegado al centro y veo la conclusión
la lluvia limpió la sal que el mar me dejó en la esfera
el sol se ha escondido ya, las nubes me traen de vuelta


24 abril 2009

la cançó més bonica del món


tu i jo hem sopat en bons restaurants,

tu i jo hem ballat a la llum d’un fanal,
tu i jo volavem en un Ford Fiesta groc,
tu i jo hem cantat a la vora del foc,
tu i jo hem buscat coses similars,
tu i jo hem tingut el cap ple de pardals,
tu i jo dalt de la nòria,
tu i jo i la nostra història,
però tu i jo no ens hem banyat mai al mar, al mar, al mar…

plantem les tovalloles, convido a un gelat,
juguem a pala grega, esquivem passejants.
a l’horitzó es divisen les veles
d’uns nens que fan optimist a la cala del costat.
dormo una estona, a la que bufa la mar,
així estirada se’t veu espectacular
llarga i blanqueta a la sorra llegint
intrigues vaticanes de final inesperat.
es abusiva tanta calor.
t’incorpores i et poses bé el banyador,
amb el peu calcules com està l’aigua
i tot esta llest per tal que entrem al mar.

així doncs si un dia vens i passes per aquí,
i sí malgrat la feina trobem un matí,
no em perdonaria mai, no podria assumir,
no agafar-te amb la moto i que no fessim camí,
molt lluny d’aquí, a l’altra banda del món,
hi ha un xiringuito amb quatre pins al fons,
tu i jo asseguts a la barra d’un bar,
sona bona música i som davant del mar

video

20 abril 2009

seda

No tengas miedo. No te muevas. Quédate en silencio, nadie nos verá. Permanece así, te quiero mirar.

No te acerques, te lo ruego. Quédate como estás. Tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte. Nunca te había visto así. Tu cuerpo para mí, tu piel. Cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego. No abras los ojos si puedes, y acaríciate. Son tan bellas tus manos. Las he soñado tanto que ahora las quiero ver. Me gusta verlas sobre tu piel, así.

Sigue, te lo ruego. No abras los ojos. Yo estoy aquí. Nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti. Acaríciate, acaricia su sexo, te lo ruego. Despacio. Es bella tu mano sobre tu sexo. No te detengas, me gusta mirarla y mirarte. No abras los ojos, no todavía. No debes tener miedo, estoy cerca de ti, ¿me oyes?, estoy aquí, puedo rozarte. Y esta seda, ¿la sientes? Es la seda de mi vestido. No abras los ojos. Tendrás mi piel, tendrás mis labios. Cuando te toque por primera vez será con mis labios. Tú no sabrás dónde, en cierto momento sentirás el calor de mis labios encima. No sabrás dónde si no abres los ojos. No los abras. Sentirás mi boca donde no sabes, de improviso. Tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas. Sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro. O tal vez sea sobre tu sexo. Apoyare mis labios allí y los abriré bajando poco a poco.

Dejaré que tu sexo abra a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua. Mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano. Mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te bese en el corazón, porque te quiero. Morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te quiero, y con el corazón entre mis labios tú serás mío, de verdad, con mi boca en tu corazón tu serás mío para siempre. Y si no me crees abre los ojos y mírame. Soy yo. ¿Quién podrá borrar jamás este instante que pasa, y este mi cuerpo sin más seda?. Tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran.

Tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios. Tú que resbalas debajo de mí, tomas mis flancos. Me levantas, me dejas deslizar sobre tu sexo, despacio. ¿Quién podrá borrar esto?. Tú dentro de mí moviéndote con lentitud. Tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz. Te mueves con lentitud, pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo. Tu espalda que me levanta, tus brazos que no me dejan ir, los golpes dentro de mi. Es dulce violencia. Veo tus ojos buscar en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño. Hasta donde tú quieras. No hay fin. No finalizará, ¿lo ves?. Nadie podrá cancelar este instante que pasa, para siempre. Echarás la cabeza hacia atrás, gritando. Para siempre cerraré los ojos soltando las lágrimas, mi voz dentro de la tuya, tu violencia temiéndome apretada. Ya no hay tiempo para huir ni fuerza para resistir. Tenía que ser este instante, y en este instante es, créeme, señor amado mío, este instante será, de ahora en adelante. Será, hasta el fin.

14 abril 2009

ya no

tanto habíamos estado esperando la primavera, que cuando llegó, él se fue. dijo que en algún momento había sido la persona con quien quería seguir pero que ya no. que me quería, pero que no podía seguir con esta relación. 
con esta relación en la que todo era ilusión y que de repente se acababa.
ya he llorado. no todo, eso seguro. 
tampoco sé cuánto más he de llorar.

incendios de nieve

lo fui.

y ya no.